Alondra: crear desde una forma distinta de ver el mundo

Alondra era una niña de 4 años que al ver las diversas pinturas de su abuelo y la pasión con la que él las realizaba, comenzó a adentrarse en este mundo que sería el inicio de una vida artística marcada por óleos, crayones, y una gran creatividad que hasta el día de hoy, no ha dejado de brotar.  

 

Hoy ya es adulta. Siguió su instinto autodidacta y su creatividad sin límites. Tras salir de la enseñanza media, decidió profesionalizar parte de ese gusto que siempre llevó consigo e ingresó a estudiar la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad del Bío-Bío, y actualmente a la edad de 29 años, sigue perfeccionándose y soñando con nuevos desafíos en el fascinante mundo del arte y la cultura. 

¿Cuál es tu primer recuerdo en torno al arte y la cultura?

Recuerdo a mi abuelo que solía pintar con óleos en la casa. Siempre tenía la casa tapizada en sus cuadros y también recuerdo que me encantaba dibujar, no me despegaba de los papeles, de los crayones. Lo que más me gustaba hacer, eran las personas y eso no ha cambiado mucho. También, disfrutaba dibujar las princesas Disney, cosas del antiguo Egipto, personajes de videojuegos como Lara Croft, todo eso me encantaba. 

Su abuelo falleció cuando ella tenía 7 años, por lo que ese recuerdo de verlo pintar proviene de un período breve, pero que dejó una huella profunda.

¿Cómo ha influido en tu vida diaria ser ilustradora y diseñadora gráfica?

Yo no me puedo imaginar una vida sin ilustrar o sin diseño en sí. Todo ha sido muy gradual y llegas a un punto donde no te das cuenta cómo ha influido el arte en tu vida. Ser ilustradora y diseñadora gráfica  me ha traído proyectos bonitos, como por ejemplo, renovaciones de marcas, propuestas para centros culturales, y me ha dado muchas oportunidades dedicarme a esto.

También, la artista señala que su condición de autismo también la ha influenciado bastante en su forma de crear, principalmente  en cómo se relaciona con el mundo, en cómo lo percibe. Un ejemplo de esto es que aquello le ha permitido crear hiperficción e incorporarlo a sus respectivos trabajos.

¿Cuáles son actualmente tus principales inspiraciones a la hora de crear?

Mis principales inspiraciones son las películas que veo, la música —me gusta mucho el metal industrial— y algunos libros que estoy retomando. También hay una artista japonesa que ha sido una gran inspiración para mí desde los 15 años. La descubrí en DeviantArt y me marcó mucho su forma de trabajar tanto en óleo como en digital.

Hace un tiempo realizaste tu primera exposición en formato físico y señalaste haber cumplido un sueño de niña ¿nos podría contar más sobre esa experiencia?

Estaba tan inmersa en el proceso de montaje de aquella exposición  y en que todo quedara perfecto que, de repente, le dije a mi amiga: “Oye, no me di cuenta de que estaba cumpliendo un sueño que tenía desde muy pequeña, que siempre quería exponer en una galería mis obras”. Yo pensaba que iba a ser algo imposible, pero de repente se cumplió.

 

Fue en 2024. A mí me llamaron para realizar la exposición en el Centro Cultural Hojalata. Yo igual iba a proponer esa exposición, pero de repente me llamaron y ya tenía un par de obras hechas.

 

Se siente raro, porque uno cree que no lo siente con la emoción que debería. Como estaba tan concentrada en todo el proceso, se sintió muy bien, pero también un poco irreal.

Durante ese mismo año, Alondra nos cuenta que, tuvo uno de sus recuerdos más significativos: conocer a un gran amigo que hoy lamentablemente ya no nos acompaña. Él era artista de nacionalidad venezolana oriundo de Maracaibo, a quien conoció gracias a Hojalata. A pesar de ser una amistad corta, fue intensa, y él se convirtió en una gran fuente de inspiración para ella. Según cuenta, uno de sus mayores miedos es que la gente lo olvide, por lo que siente que debe mantener vivo su recuerdo. 

 

Así como el arte le ha dado momentos de profunda conexión humana, también es parte de su rutina diaria. Sobre eso, nos cuenta:

¿Cuál es la parte favorita de tu proceso creativo?

Me gusta que mi proceso sea rápido, pero igual me gusta tomarme el tiempo de hacer ciertas etapas. Por ejemplo, el renderizado, que es básicamente cuando estás trabajando en la obra y la vas puliendo, especialmente cuando estás coloreando.

 

Yo trabajo en tonos grises antes de poner una capa de color, porque así trabajo el volumen de la obra. Esa es la parte que más me gusta: cuando estoy pintando en valores de grises.